Elena słuchała go zahipnotyzowana. Minęły lata, odkąd ostatnio poczuła ciepło prawdziwej rozmowy, nie od czasu, gdy Pedro zostawił ją samą na całe noce, goniąc za marzeniami o złocie w kopalniach. Jack podszedł bliżej, jego dłoń musnęła jej dłoń. Zostań ze mną dziś na noc, żeby pilnować drzwi. Jestem na to za stara, wyszeptała, z przyspieszonym pulsem, ale młody kowboj nie odszedł. Zamiast tego pocałował ją z pasją, która zapierała jej dech w piersiach, jakby cała pustynia paliła się na jej ustach.
Elena początkowo opierała się myślom o zmarszczkach z utraconych lat, ale ogień w jej żyłach ją zdradził. Weszli na górę, gdzie łóżko skrzypiało pod ciężarem wspólnych sekretów. Na zewnątrz wiatr przynosił podejrzane dźwięki, odległe kopyta, stłumione głosy. To byli Rangersi albo gorzej. O świcie obudziło ich pukanie do drzwi. Elena wyskoczyła z łóżka, trzymając karabin w ręku, podczas gdy Jack szybko się ubierał. "Otwórz to, wdowo. Wiemy, że tam jesteś," krzyknął ochrypły głos z zewnątrz.
Eran tres hombres con estrellas de serf falsas pind en el pecho, pero sus ojos eran los de lobos hambrientos. Somos cazarecompensas. Entrega al chico y te dejamos vivir. Jack maldijo en voz baja. No son rangers, son de la banda del rojo. Vienen por venganza y por el oro que robé. Elena sintió el mundo girar. Había creído en él. se había entregado y ahora la muerte llamaba a su puerta. “Vete por la ventana trasera”, le urgió, pero Jack negó con la cabeza.
“No te dejo sola. ” El tiroteo estalló como un volcán. Balas atravesaron la madera, astillando mesas y botellas. Elena disparó desde la ventana, acertando a uno en el hombro, pero otro la rozó en el brazo, sangre caliente bajando por su piel. Yack un torbellino, sacó dos revólveres y abatió a dos en segundos, sus movimientos precisos como los de un demonio. “¡Corre, Elena!”, gritó, pero ella se quedó cubriéndolo. El último cazador entró rompiendo la puerta, un gigante con una cicatriz en el cuello.
“Te mataré, traidor”, rugió apuntando a Jack. Elena actuó por instinto, saltó sobre él clavándole un cuchillo en la espalda. El hombre cayó con un gemido gutural, sangre empapando el piso. Silencio. Jack la miró atónito. Me salvaste. ¿Por qué? Ella, jadeante, respondió, “Porque anoche me hiciste sentir viva otra vez. Pero esto no termina aquí.” Huían al galope bajo el sol naciente, el oro en las alforjas, perseguidos por sombras invisibles. En un cañón estrecho, Jack confesó la verdad que la dejó helada.
No robé por codicia. El banco pertenecía a un cacique que mató a mi familia. Pero hay más. Soy hijo de Pedro, tu marido. Él me tuvo con una india antes de casarse contigo. Elena detuvo el caballo, el mundo desmoronándose. Pedro. Mi Pedro. El Shak la golpeó como un rayo. Jack, lágrimas en los ojos. Vine a buscarte más repostiza, pero me enamoré como un tonto. La revelación era un puñal. Incesto accidental. No, Pedro nunca le dijo de un hijo bastardo.
Elena sintió náuseas, pero el amor prohibido ardía aún. Esto es una locura. Deberíamos separarnos. Pero Jack la tomó de la mano, ¿no? Juntos contra el mundo. Siguieron cabalgando, pero el suspense crecía. Rumores de una recompensa mayor de federales uniéndose a la casa. En un pueblo fantasma acamparon y esa noche bajo las estrellas Elena susurró de nuevo, estoy demasiado vieja para esto. Pero el joven cowboy se quedó, sus cuerpos entrelazados en una pasión tormentosa, ignorando el tabú. Días después, en las sierras, una emboscada lo sorprendió.
Balas silvaban como serpientes. Jack fue herido en el pecho, sangre brotando como un río rojo. Elena lo arrastró a una cueva vendándolo con tiras de su vestido. No mueras, maldito seas, soyoso. Él sonrió débilmente. Hay un secreto más. El oro no es solo oro. Dentro de la bolsa hay un mapa a una mina perdida. La que Pedro buscaba es tuya ahora. Elena miró la bolsa tentada, pero el amor la cegaba. Los perseguidores llegaron al atardecer, liderados por un ranger real, un yankee alto con bigote espeso.
Ríndanse, Harlen, estás acusado de asesinato múltiple. Elena salió con el rifle. Él es inocente de lo peor. Los que mató merecían morir. El ranger R. Y tú, viuda, ¿sabes que es un impostor? Jack Harlen no existe. Es Juanito, un huérfano que robó la identidad de un muerto para sobrevivir. Otro Soc. Todo era mentira. Jack desde la cueva gritó. Es verdad. Pero te amo de veras, Elena. En el caos, Elena disparó matando al Ranger, pero una bala la alcanzó en el estómago.
Cayó. El mundo borroso. Jack la cargó en su caballo, galopando hacia la frontera. Aguanta, mi amor. En una hacienda abandonada, la curó como pudo, pero la fiebre la consumía. Estoy demasiado vieja para esto susurró ella en delirio. Pero el joven cowboy se quedó la noche velándola, susurrando promesas de un futuro imposible. Al alba, Elena abrió los ojos. Viva por milagro. Jack la besó. Iremos a California, empezaremos de nuevo. Pero fuera un ejército de sombras, bandidos, rangers, federales.
El Kinax llegó en un duelo épico bajo la lluvia torrencial, ya que enfrentó a 10 hombres solo, balas volando como tormenta. Elena, débil, disparó desde la ventana abatiendo a tres. Al final solo quedaban ellos dos rodeados de cadáveres. Lo logramos”, dijo Jack. Pero Elena vio la verdad en sus ojos. Estaba mortalmente herido. “No, mi joven cowboy. Tú te vas, yo me quedo.” Él negó colapsando en sus brazos. “Quédate conmigo una última noche.” Elena lloró sosteniéndolo mientras la vida se le escapaba.
Ostatni szok w kieszeni, list od Petera potwierdzający, że Jack jest jego synem. Tabu arro. Boże," wyszeptała, ale miłość ją zmieniła. Teraz sama, ze złotem i mapą, Elena ruszyła na pustynię, wdowa przemieniona w legendę. Jestem na to za stara, pomyślała, ale wspomnienie młodego kowboja, który został na noc, popchnęło Forbarda w świat wiecznego napięcia.
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